Resulta que iba yo caminando muy tranquilamente por el lado soleado de una calle de mi barrio. El día estaba hermoso, fresco, pero ideal para pasear. Como de costumbre, llevaba mi gorrito preferido y mis gafas oscuras. De pronto, una linda rubia se aproximó desde la otra vereda, atravesando apurada la avenida. Al llegar a donde yo esperaba para cruzar en dirección perpendicular, la señorita estornudó. El "¡Salud!" me salió del alma. Su "Gracias" fue casi instantáneo. Y allí se quedó, parada en la esquina, como tratando de ubicarse, o buscando una calle. Me quedé observándola. Y habló.
-Aranguren y Espinosa es para allá, ¿no?
Dudé hacia dónde quedaba el cruce en cuestión, así que me saqué las gafas, puse la cara que ponemos todos cuando buscamos una dirección y apunté mi vista hacia el infinito. Como no estaba muy seguro y no quería mandarle fruta, me hice el tonto. La miré y le pregunté de nuevo por las coordenadas. Necesitaba comprar un poco más de tiempo para responderle. Ella repitió sonriendo.
-Aranguren y Espinosa.
Volví a mirar hacia enfrente y a la plaza. No estaba muy seguro si era para allá, o para allá. Y mientras yo pensaba y pronunciaba un largo "eeeehhhhh", ella habló de nuevo.
-Tenés lindos ojos, no deberías usar anteojos negros.
"Los libros fueron mis pájaros y mis nidos, mis animales domésticos, mi establo y mi campo; la biblioteca era el mundo atrapado en un espejo: tenia el espesor infinito, la variedad, la imprevisibilidad”.
Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros.
-...y bueno. Eso es lo que pienso. Eso es lo que siento-, le dijo él.
Estaba un poco nervioso. Nunca antes había sido tan sincero con una persona del otro sexo. Para él era evidente que lo que sentía por ella era algo especial, algo que no había sentido por ninguna otra persona. Se habían escrito cosas muy lindas en los últimos meses y hubo situaciones, momentos, que los acercaron emocionalmente. Además le gustaba. Mucho. Nunca había dejado de pensar en ella desde el primer momento en que se habían visto, hacía meses. A pesar de los largos períodos en que habían estado sin verse en el pasado, el recuerdo de su sonrisa se hacía presente cada vez que tenía noticias de ella, cada vez que leía un mail suyo, cada vez que oía su voz por teléfono. Y en ese momento la tenía enfrente y estaba poniendo en sonidos lo que antes había expresado por escrito. Él le había pedido una respuesta un par de días antes y por correo electrónico y se la reclamó. Ella se negaba a darla a menos que la pregunta sea reformulada en ese momento. A él no le quedó otra que juntar coraje y decirle lo que pensaba, lo que sentía. Después de todo, no era algo tan difícil. Había esperado, deseado, ese momento por semanas. Tenía solamente que decirle las mismas cosas que le había dicho por escrito. Simple. Y esperar una reacción de parte de ella, que lo observaba atentamente pestañando sensualmente, jugando con su mirada, muy relajada en su silla. Él la miró fijo a los ojos por unos segundos y después comenzó a girar su vista en todas las direcciones mientras hablaba. Estaba sentado de costado, con un codo apoyado en la mesa y el otro en su respaldo. Sus manos se juntaban a la altura del pecho. Su pierna dejaba de moverse sólo cuando él se daba cuenta del involuntario sube y baja, típico de quién está ansioso. Su lengua se movía, su boca emitía sonidos. Supuso que frases al menos coherentes. Y de repente se encontró con que había dejado de hablar. Lo que tenía que decir ya había sido dicho. Se quedó quieto, miró hacia abajo. Su pierna había dejado de moverse. Alzó la vista y la miró a los ojos. Ella se incorporó en su silla. Enderezó su espalda, respiró hondo y se acercó a él, todavía con esa sonrisa sensual en la boca. Y habló.
-Es muy lindo lo que me decís. Siempre es lindo escuchar esas cosas...-, le dijo ella.
En ese momento la fuerte música del lugar se desvaneció, la gente de las otras mesas desapareció, el tiempo se detuvo, el mundo dejó de girar para él. El universo se resumía en ese pequeño rincón del bar donde estaban sentados los dos. Todo lo demás no existía. Él estaba en una especie de vacío en el que todo era estático. Estaba seguro que ella había comenzado a responderle, pero él no podía escucharla. Sus oídos sólo sentían el sonido de ese vacío. Allá, como a lo lejos, se escuchaba el latir de su corazón cada vez más fuerte. Su vista, nublada a todo lo que se ubicase a más de un metro de distancia, distinguía un solo movimiento: el abrir y cerrar de los labios de ella.
Él comenzó a recorrerla con la vista. Empezó en su cintura y continuó el recorrido por su panza y luego por su pecho. Siguió por su cuello, se desvió a los hombros, por el pelo y llegó a su cara. La miró fijamente a los ojos y bajó a su boca que seguía moviéndose. De pronto esa única acción cesó y dio paso a otra. Ella había dejado de hablar y sus ojos habían comenzado a posarse en él. En su boca y en sus ojos. Ella lo miraba, siempre sonriendo. Lo miraba a los ojos, bajaba la vista fugazmente a la boca y volvía a los ojos. Fueron unos segundos, pocos, tal vez dos o tres, pero una eternidad sin embargo.
Y volvió la música, la ruidosa gente apareció de golpe, el tiempo retomó su curso y el mundo comenzó a girar de nuevo. Él la observó. Ella estaba deseándole la boca. Y entonces las miradas se encontraron cuando la de ella subía a sus ojos y la de él bajaba a sus labios. Él se inclinó hacia delante y, sin dudar, la besó unos segundos y se apartó. Buscó de nuevo su mirada, buscó un gesto de aprobación. Ella seguía con los ojos cerrados. Acercó su boca a la de ella nuevamente y le dio otro beso, esta vez más corto. Y ella abrió los ojos. No hubo ni una palabra. Ella sonrió, se acercó más todavía y con su brazo rodeó el cuello de él. Llevó su mano a su cabeza y volvieron a besarse. Esta vez más intensamente. Él la tomó de la cintura y continuó con el beso. Luego se abrazaron fuertemente y se sintieron cerca el uno del otro. Muy cerca. Y así se quedaron por un largo rato.
"Casa Editorial Neptuno saca a la luz su primera publicación: Velociraptors, no todas las aves vuelan ∃(¬Fx),
una revista semestral buena, bonita y barata ¿sobre dinosaurios? Sí; y
también sobre divulgación científica, cine, filosofía, cultivo, letras y
todo aquel datito nerd ahora convertido en la excusa para trazar un
corte crítico sobre el entorno".
Si llegan a verla en algún kiosko de revistas, con 25 pesitos (lo mismo que un ferné en cualquier bar de la ciudad) se la llevan. Les garantizo textos bien escritos y por demás interesantes, como por ejemplo "Jurassic Park: el mensaje político detrás de los efectos especiales", entrevista a Germán Gasparini: "La investigación es la carta de presentación de cada país" y, dicen, una nota sobre autocultivo. ¡Conseguila antes de que se agote!
"Una de las tareas de la literatura es formular preguntas y elaborar afirmaciones contrarias a las beaterías reinantes. E incluso cuando el arte no es contestatario, las artes tienden a la oposición. La literatura es diálogo, respuesta. La literatura puede definirse como la historia de la respuesta humana a lo que está vivo o moribundo a medida que las culturas se desarrollan y relacionan unas con otras.
Los escritores pueden hacer algo para combatir esos lugares comunes de nuestra alteridad, nuestra diferencia, pues los escritores son creadores, no solo transmisores de mitos. La literatura no solo ofrece mitos sino contramitos, al igual que la vida ofrece contraexperiencias: experiencias que confunden lo que creías creer, sentir o pensar.
Un escritor, me parece, es alguien que presta atención al mundo. Eso significa que intentamos comprender, asimilar, relacionarnos con la maldad de la cual son capaces los seres humanos, sin corrompernos -convirtiéndonos en cínicos o superficiales- al comprenderlo.
La literatura nos puede contar cómo es el mundo.
La literatura puede ofrecer modelos y legar profundos conocimientos encarnados en el lenguaje, en la narrativa.
La literatura puede adiestrar y ejercitar nuestra capacidad para llorar por los que no somos nosotros o no son los nuestros.
¿Qué seríamos si no pudiéramos sentir compasión por quienes no somos nosotros o no son los nuestros? ¿Quiénes seríamos si no pudiéramos olvidarnos de nosotros mismos, al menos un rato? ¿Qué seríamos si no pudiéramos aprender, perdonar? ¿Nos convertiríamos en algo diferente de lo que somos?"
Tengo ganas de leer algo hoy. Me sangra la poesía por la boca. (...) La Poesía, ¿qué es? Un hada bellísima, fanática, feroz, puesta sobre la tierra exclusivamente para salvar el amor humano y todos los amores.
Una entre tantas de las cosas que tenemos en comun con John Lennon (¿?), es nuestro odio-admiración, envidia y respeto a Paul McCartney. Ya saben ustedes que Paul es mi beatle menos preferido al punto de ponerlo quinto en un ranking de favoritismo compuesto por cuatro personas, y que a pesar de tu talento, pienso que es un bobo. Así y todo, debo admitir que me he emocionado al punto de dejar caer algunas lágrimas en el show que dio en Buenos Aires el año pasado... pero ese es otro tema.
Decía, con John también coincidimos en las canciones que más nos gustan de Macca. Y "For no one" es una de nuestras favoritas. Dicho en palabras del propio Lennon: "una de mis preferidas, una hermosa pieza musical".
For no one, incluida en Revolver, ¿tal vez el mejor album de los Beatles?, es una de las composiciones más maduras de Paul para la época. La letra es triste, dura y melancólica, pero mejor hablemos primero de la música y otros detalles.
Esta ¿balada? o canción de pop barroco (¿?) fue compuesta enteramente por McCartney, escrita en 1966 mientras estaba de vacaciones en los Alpes suizos con su novia de entonces, la actriz Jane Asher. Paul siempre dijo que la canción era semi autobiográfica y por eso se deduce que una pelea con Jane fue la que motivó la canción. Sin embargo, años después Paul confesó que se refería a una pareja mucho más joven, lo que sugiere entonces que hablaba de la relación con su novia de la primera época beatle, una chica llamada Dot Rhone, con la que salió desde los 16 años y quien le reclamaba a Paul que no le prestaba atención y que la iba a dejar en cualquier momento, culpa de la creciente fama que estaba adquiriendo la banda. La muchacha, sujeto en su momento de P.S. I love you, fue quien finalmente dejó a Paul, posiblemente dolido, y vaya a saber uno porqué, motivó a que en pleno descanso en la montaña, el beatle se acuerde de ella y escriba la canción.
Paul dice que la escribió en un papel en el baño del chalet que alquilaba (suponemos que habrá sido en una hoja de cuaderno y no en un pedazo de papel higiénico), y la letra original, con el nombre tentativo "Why did it die?" (¿Por qué se murió?), quedó colgada en una pared de la cabaña cuando la pareja regresó a Inglaterra.
De vuelta en los Estudios Abbey Road, con la letra ya pulida y el nuevo nombre, For no one, McCartney grabó la canción en 14 tomas en tres diferentes días de mayo de 1966: comenzó por el piano para establecer el ritmo y Ringo aportó una sutíl base de batería y panderetas (George y John ni aparecieron por el estudio). Luego sumó unas notas con un clavicordio y agregó las líneas de bajo con su clásico Hofner recién a partir del segundo verso para darle un complemento perfecto a la melodía. Por último, y vaya a saber porqué razón, Paul grabó la voz medio tono más abajo que el resto de los instrumentos y después pidió que se acelere la cinta para que coincida.
Inconforme y perfeccionista como sólo es Paul, cuando escuchó la grabación, sintió que le faltaba algo y le sugirió a George Martin incorporar un corno francés (una trompeta, bah). Martin llamó entonces a un músico sesionista de los estudios, Alan Civil (foto), supuestamente "el mejor de Inglaterra". Cuenta la leyenda (¿?) que Paul, Martin y Civil se adjudican la autoría del solo, y no hay pruebas acerca de quién fue el que lo compuso. John, que justo andaba por ahí (habrá pasado a saludar o simplemente a molestar), de jodido que era propuso incorporar al solo un par de notas por encima del rango del instrumento. Paul estuvo de acuerdo y Civil le hizo caso. Pero a McCartney no le gustó como quedó y le pidió si no lo podía hacer mejor. Civil se enojó, los mandó al corno, y el solo de ídem quedó sin modificaciones.
Triste, depresiva, la letra es muy simple y a la vez devastadora y directa: no tiene ni sola una gota de esperanza. Paul canta acerca de un chico (¿él?) que al parecer está destruido porque su chica lo dejó. Pero no es el hecho de haberlo dejado lo que lo mata sino que por un lado la acusa de no sentir nada luego de la ruptura, de dar vuelta la página como si nada. Y por otro lado, porque el tipo se niega a creerle cuando ella le dice que todo terminó, se piensa que todavía pasa algo y le cuesta asumir el final. Y para colmo Paul le canta que no se va a olvidar de ella. Como no podía ser de otra manera, la canción termina de manera abrupta, como un baldazo de agua fría. Otro gran acierto de Paul: hacer coincidir el final de la música con la idea de la letra y la historia.
Pero la letra original era todavía más dura y en el último verso se nota más la negación del flaco y la pocas ganas de aceptar la realidad:
Why did it die?
You'd like to know.
Cry and blame her.
You wait
You're too late
As you're deciding why the wrong one wins, the end begins
And you will lose her.
Why did it die?
I'd like to know.
Try to save it.
You want her
You need (love) her
So make her see that you believe it may work and some day
You need each other...
...escribió Paul en ese papel que dejó de recuerdo en Suiza. Luego, como les decía, la modificó y finalmente quedó así:
The day breaks, your mind aches You find that all her words of kindness linger on When she no longer needs you
She wakes up, she makes up She takes her time and doesn't feel she has to hurry She no longer needs you
And in her eyes you see nothing No sign of love behind her tears Cried for no one A love that should have lasted years
You want her, you need her And yet you don't believe her when she says her love is dead You think she needs you
And in her eyes you see nothing No sign of love behind the tears Cried for no one A love that should have lasted years
You stay home, she goes out She says that long ago she knew someone but now he's gone She doesn't need him
Your day breaks, your mind aches There will be times when all the things she said will fill your head You won't forget her
And in her eyes you see nothing No sign of love behind her tears Cried for no one A love that should have lasted years
Por último, me hago una pregunta. ¿Por qué Paul canta que las lágrimas fueron lloradas "para nadie"? La frase completa dice "No hay rastros de amor detrás de sus lágrimas lloradas para nadie". Ese "para nadie" (que encima le da el título a la canción) ¿refuerza toda la idea de que a la mina le importa poco y nada toda la historia y llora nomás "de compromiso" o para aparentar dolor que no siente? No sé. En fin...
Varios artistas han versionado la canción. Diana Krall, Caetano Veloso, Maceo Parker y hasta Liza Minelli se animaron a hacer su propia interpretación es este clásico de los Beatles, compuesto por Paul McCartney, For no one.
(Para apreciar los detalles de los instrumentos, les recomiendo que la escuchen desde el disco, cd, o mp3 con los auriculares)