El
Proyecto Socio-Cultural El Archibrazo, dentro de su espacio Archibar Macedonio, presenta todos los miércoles un
ciclo de cine con
entrada libre y gratuita: cada dos semanas un invitado selecciona dos películas/cortos con alguna temática o hilo conductor, a proyectarse en dos miércoles consecutivos a las 21hs.
Esta quincena: Juán Salzano presenta
David Lynch
3 de Junio: Eraserhead (108 mins)
10 de Junio: The Grandmother (corto - 34 mins)
Una fibra monstruosa recorre la obra de David Lynch. No se trata de una monstruosidad informe, inmóvil, sino de una línea de errancia, de una informalidad dinámica, transparente (trans-parente), que crea y disuelve las formas, pero que, si bien inmanente a sus pliegues, permanece siempre inmaculada por un esencial exceso de velocidad (nada es inmóvil en Lynch, incluso en -o mejor: en virtud de- su lentitud).
The Grandmother (1970) invoca la Tierra y sus flujos comunicantes, toda una para-física de lo naturante. Eraserhead (1977) imanta un cerebro no-humano en un plano industrial, aunque afectado por una pre-historia contemporánea al Hoy.
En ambas obras despunta un arte de la fuga que no quiere saber de obstrucciones, un impulso acefalizante, una máquina de borrar (erase) los contornos (sean estos familiares, naturales, cívicos, culturales o corporales). En ambas obras, la palabra-orden y el pensamiento-consigna son evaporadas en favor de una contra-seña a-significante: silbidos, ruidos, ladridos o música (puntos de contacto con el pensamiento y la expresión no-humanas, con los conceptos e ideas previos a su captura cultural). En ambas obras, la materia y el cuerpo entran en procesos de exilio, de fuga de sí, de excepción de sí: una naturaleza contra natura, un organismo anorgánico, maravillas de la continua autoconcepción del universo. Pero esta concepción no es filiativa sino milagrosa o monstruosa: alcanza la desviación del árbol genético, se eleva a la declinación que cruza y esquiva los géneros y las especies, las formas y los objetos. Líneas de adivinación, estos films o pinturas en movimiento sintonizan la frecuencia más vibratoria de la obra de Lynch: tanto la materia como la mente, la naturaleza como el pensamiento se encuentran en el acto evanescente y pre-formal de la concepción maravillosa, en el proceso inter-reinos del concebir teratomante. Hacia el pasado de la abuela terrestre o hacia el futuro del hijo celeste, Lynch nos obsequia su fórmula manierista y seminal de inventar el presente: La inmaculada concepción.
Juán Salzano (escritor, músico, performer)